Esta es una duda muy frecuente, pero que pocas personas buscan respuestas antes de aventurarse a la limpieza de estos materiales. Al final de cuentas, si se trata de un metal, cualquier cosa vale para limpiarlo ¿no es así?

 

Pues nada más lejos de la realidad. Es cierto que tu puerta o ventana de aluminio te puede durar toda la vida (la tuya, la de tus hijos y la de tus nietos, etc), pero para que resistan tanto tiempo es necesario algún cuidado.. Así que te daremos algunos pequeños consejos para orientarte en la preservación de estos elementos tan importantes para tu casa.

 

Removiendo la suciedad

 

Puertas de aluminio son muy comunes en cocinas y áreas de limpieza y muchas veces se encuentran al lado de fogones y pilas. De repente sucede un deslice y la puerta el golpeada por comida, aceite, pintura o polvo…en fin, todo lo que suele pasar por estos ambientes. Pero, ¿cómo remover la suciedad?

 

Es sencillo, agua y lavavajillas. Nada más. En un sencillo estropajo échele 2 gotitas de lavavajillas neutro y flote la superficie de la puerta hasta eliminar la suciedad. No necesitas más de lo que sueles tener en la cocina para fregar. Es muy importante que sigas la siguiente orientación: no utilices esponjas de acero pues puedes arañar la superficie de la puerta; tampoco utilices removedores o desengrasantes de ningún tipo, pues contienen componentes en sus formulas que pueden dañar el acabado de la puerta. Algunos limpiadores a base de petróleo pueden incluso dar un acabado brillante a la superficie del aluminio, pero con el tiempo se acumula y daña la superficie de la puerta de manera irreversible. Así que nada más que agua y lavavajillas.

 

¿Y para limpiar las esquinas y recovecos? Nada de utilizar puntas de clavos o agujas de tricotar, por más practica que te parezca esta idea. Esto dañaría permanentemente el aluminio. Si hay suciedad en zonas donde el estropajo no alcanza, utiliza un pincel suave, como los de pintura o los que utilizamos para untar gemas de huevos en las masas.

 

Otra cosas importante. No te olvides limpiar los carriles de las puertas o ventanas correderas. Mucha gente se olvida pero es muy importante mantenerlos limpios pues lo movimientos de apertura y cierre van compactando la suciedad que acaba con los rodamientos. Se trata de un sitio más difícil de limpiar, utiliza un pincel.

 

Pintando la pared alrededor

 

Se puede tratar de un importante problema al soportal de aluminio, ya sea de una puerta o de una ventana. Antes de empezar a pintar, protege el aluminio con un cinta adhesiva, evita el esparadrapo pues el pegamento puede adherir fuertemente y manchar el aluminio para siempre. Una vez protegida toda la superficie del aluminio puedes pintar tranquilamente.

En el caso de haber dejado caer un poco de pintura, coja un estropajo limpio y húmedo, échale unas gotas de lavavajillas y remueva la pintura inmediatamente.

La pintura debe ser removida al instante.

 

Lubricando puertas y ventanas

No es necesario lubricar las bisagras de las puertas y ventanas. En realidad los lubricantes más comunes poseen elementos en su composición que pueden dañar este material, empeorando su funcionamiento. En caso de percibir un mal funcionamiento de apertura o cierre de alguna puerta o ventana de aluminio en tu casa, ponte en contacto con tu proveedor para que el valore el problema y recomiende una solución más adecuada.